Patomecánica en el atleta:
espolón calcáneo – fascitis


Este tipo de lesión es muy habitual en consulta de podología deportiva. La causa más frecuente de talalgia o dolor en el talón es la fascitis plantar, que evolucionada en el tiempo, deriva en un “espolón calcáneo”.

ESPOLÓN CALCÁNEO: Definición.


- Protuberancia ósea de tamaño variable originada en la tuberosidad postero interna
del calcáneo siguiendo el recorrido de la fascia plantar.
- Presenta forma de pico y bien definida.
- No siempre da dolor. En el 84% de los casos se da por alteraciones biomecánicas
clásicas de pie cavos, planos… donde se produzca un aumento de tensión del
sistema “aquileo-calcáneo-plantar”, o sea, un acortamiento de toda la musculatura
posterior y arco del pie.
- En un 16% de los casos se da en enfermedades sistémicas como diabetes,
artritis reumatoide, gota…

CLINICA

- Dolor puntual y agudo a nivel del talón. Iría acompañado de fascitis a lo largo de todo
su recorrido y presencia de contracturas.
- Dolor muy agudo a primera hora de la mañana y cede algo con la actividad.
- El espolón no duele, es una calcificación, lo que duele es toda la inflamación de las
partes blandas periféricas y las contracturas a lo largo de la fascia, la llamada fascitis
plantar.

TRATAMIENTO:

Aquí está, como diría Don Camilo José Cela, “el lío padre”. El tratamiento es sencillo, lo que ocurre es que, por desconocimiento -fundamentalmente-, y por la presencia en la práctica de tratamientos, bien obsoletos, bien quirúrgicos, que no serían necesarios si se hacen las cosas bien desde un principio, probablemente estamos ante una de las patologías con mayor fracaso en su tratamiento.

1. Pruebas diagnósticas por imagen para diagnóstico diferencial

Rayos X, fundamentales para ver si estamos solo ante una fascitis, o bien una fascitis con espolón, o incluso una bursistis talar, fracturas… eso es lo primero, lo que se conoce como “diagnóstico diferencial”.

Una vez que tenemos claro ante qué lesión estamos, el tratamiento consiste en un combinado de fisioterapia para la mejora del estado de las partes blandas, y ortopedia deportiva para evitar el origen de la lesión y mantener la mejoría inducida por el trabajo de fisioterapeuta.

2. Plantillas

El objetivo de plantilla va encaminado a:

- Control de la alteración biomecánica causante de la patología.
- Mantener relajada la fascia plantar, disminuir su tensión y, mediante una “talonera
corta” adherida a la plantilla, relajar la cadena posterior, gemelos y sóleo. De esa
forma, patologías derivadas como dolor en la inserción del tendón de Aquiles,
lesiones de gemelo y sóleo, inducen una disminución de tensión y el fisioterapeuta
trabaja mejor y con mayor rendimiento terapéutico. Esa talonera se elimina pasado
el tratamiento.

- El material recomendado son fibras de carbono, fibra de vidrio y termoplásticos
(tipo polipropileno) por su comportamiento y duración, máxime en este último.

Habrá gente que tenga plantillas, que vaya al fisioterapeuta, que haga cambios de zapatilla y no consiga mejoría. Pues bien, el orden del tratamiento es fundamental. Un fallo en este punto y todo se viene abajo.

Quiero recordaros que las plantillas son un tratamiento muy delicado, lo que significa que, si son un tratamiento, es evidente que ha habido un diagnóstico previo. Las únicas personas con capacidad legal de diagnóstico y, por tanto, de tratamiento, son médicos, dentistas y podólogos. Eso significa que cualquier persona fuera de este grupo realiza un acto de intrusismo, y os aseguro que ese ya es el primer paso al fracaso terapéutico (Ley 29/2006 “La receta médica, pública o privada, y la orden de dispensación hospitalaria son los documentos que aseguran la instauración de un tratamiento con medicamentos por instrucción de un médico, un odontólogo o un podólogo, en el ámbito de sus competencias respectivas, únicos profesionales con facultad para recetar medicamentos sujetos a prescripción médica”).

Si os dan una plantilla, un tratamiento delicado, exigid su diagnóstico previo, su patología para la que va encaminada esa plantilla, por escrito, firmado y sellado por el facultativo médico o podólogo.

3. Zapatillas

Este apartado es delicado. Tenemos innumerables modelos, marcas y variaciones dentro del calzado deportivo. Ahora está la creencia que las zapatillas deportivas, algunas, llegan a lesionar. Al respecto citaré a Kevin Kirby, maratoniano y probablemente el podiatra (podólogo norteamericano) más reconocido en patomecánica y biomecánica del pie.

En una entrevista de la revista Runners World, Kevin comentó respecto al calzado deportivo: “en los 40 años que estado dando conferencias de biomecánica, es ridículo pretender decir que el calzado deportivo provoca lesiones. Es el acto de ejecución lo que las provoca, las superficies duras y el golpeo de tu peso repetido en ciertos pies provoca la lesión. Inclusive llevando calzado”. También aseguró que “la técnica de carrera es fundamental, pero no todo el mundo la tiene, y no todo el mundo tiene una pisada ideal o próxima a ella, por lo que tienen más predisposición a lesionarse”.

Desde mi punto de vista, y que el maestro Kirby me perdone, esto es una verdad a medias. Hay zapatillas deportivas con “turbo reactores”, suelas de muelles, balancines, que, si bien no lesionan por ellas mismas, sí que aumentan la posibilidad de lesión al favorecer esa alteración biomecánica, dando como resultado la aceleración de la lesión.

La zapatilla ha de ser sencilla, de suela de caucho de media densidad, flexible, con contrafuerte rígido, suela no excesivamente gruesa y neutra. Sobre esa zapatilla neutra, entonces, introducimos una plantilla específica para las necesidades de cada atleta. Recuerden que, según la podología forense, no existen dos pisadas iguales, por lo que por mucho que intenten las marcas personalizar el calzado, evidentemente no llegarán a cubrir las necesidades terapéuticas de cada persona.

CONCLUSIÓN:

  • Aquellas personas que tengan esta patología, deben evitar la automedicación ya que en ese sentido solo provocarán la cronificación de la enfermedad.
  • Esta patología está asociada, en muchas ocasiones, a otras lesiones, por lo que el objetivo es localizar el origen de la lesión y tratarlo.
  • Mucho ojo en manos de quién se ponen, exijan siempre su diagnóstico por escrito y sellado.
  • En la mayor parte de los casos, las zapatillas no curan, pero pueden presentar mejoría. La cura se hace mediante tratamiento combinado de fisioterapia y ortopedia deportiva.
  • El tratamiento quirúrgico no da solución definitiva.
  • El 70% de estas lesiones se curan con un tratamiento bien planificado y reglado.
Autor:
José Antonio Guarnido.

Fuente utilizada:
www.foroatletismo.com